martes, 16 de octubre de 2012

Hispania, su fundación. 
En su libro Samania , del cual se editaron unos pocos ejemplares para la familia, nos cuenta, Gonzalo Correa Restrepo, nieto de Don Teodosio Correa, que su abuelo hizo un pacto con la Virgen de las Mercedes, mediante el cual, si ella lo liberaba de una penosa gastritis que lo atormentaba hacía muchos años, él le construiría un santuario. Una mañana se levantó el patriarca y le dijo a Ifigenia, cocinera de toda la vida que le preparara un desayuno similar al que les preparaba a los arrieros, que se prevenían desde la mañana para sus duras y largas jornadas. A pesar de los aspavientos de la fiel empleada, el pesado desayuno se consumó y sirvió para comprobar que el mal había desaparecido.

Hombre de palabra y devoto fiel, don Teodosio procedió a cumplir su compromiso y en compañía de su mayordomo Alfredo Granda, procedió a señalar con un zurriago el sitio escogido.

La idea del santuario se convirtió en capilla, que terminó en Iglesia, cuyos planos encargó a un ingeniero alemán, que dice el señor Gonzalo, estaba construyendo alguna obra pública en la región. El mismo don Teodosio, animado con el proyecto, diseñó el plano de lo que sería el pueblo. A las amplias calles que desde un principio marcó, pensando que podría llegar a ser una urbe importante, les dio nombres de ciudades europeas y separó para donar los lotes de la plaza, escuela, centro de salud, hospital y cementerio.

De su propiedad, que empezaba por el oriente en El Silencio y se extendía hasta San Joaquín: ”Eligió una faja de tierra ubicada en un área de suave topografía, abrazada por los ríos San Juan y Pedral”, en la finca La Bodega, precisa el nieto.

Cuentan Alberto Mejía y Eloy Cortez, que la Iglesia recibió un gran impulso con los adobes donados por el propietario de la finca el Arenillo, señor Antonio José Correa, que desistió de construir una inmensa mansión y la mando tumbar cuando apenas estaba en obra negra, pues esté señor tío del actual rector de la Universidad de Antioquia, Alberto Uribe Correa se quebró haciendo política en Andes.

Los lotes vendidos baratos, para impulsar el crecimiento del pueblo y regalados a sus trabajadores y en algunos casos con préstamo incluido para la construcción, fueron origen del municipio que hoy disfrutamos.

Don Antonio Correa y su esposa Alicia Restrepo, vivieron los muchos años, de su matrimonio, en la llamada Casa Grande, ubicada en la manzana de la iglesia detrás de la casa de dos pisos que fue de la familia Avendaño y uno de cuyos costados daba con el altar mayor. Allí nacieron sus catorce hijos, a la mayoría de los cuales les dio la bienvenida al mundo Toña Rojas, la partera del caserío y que aprendieron a comer por cuenta de la Mona Rivera, encargada de la cocina.

La Casa Grande, al igual que la de la familia Avendaño, desaparecieron, víctimas de la enfermedad que nos impulsa a destruir todo nuestro patrimonio histórico.

Tan importantes como su iglesia son los majestuosos samanes, el primero de los cuales sembró en la esquina diagonal a la Alcaldía, el educador Gonzalo Jiménez. Pueblo de origen agrícola y campesino debe su crecimiento inicial al ocaso de su producción agrícola, que desplazó las familias del campo. Primero se acabó el cultivo del tabaco, que le dio su primer ciclo de esplendor, con importantes fábricas como la de Rosendo Herrera y la de la familia Trujillo y llegó a tener oficina nacional para el recaudo del famoso impuesto al tabaco. Más tarde la yuca que agotó sus suelos y finalmente la caña y el café.

Desaparecieron en este proceso treintaisiete casas de aparceros en Zarzagueta, más de cincuenta en El Silencio, además de las de San Joaquín, Potrerillo y La Pubenza, muchas de estas familias se lograron ubicar en el actual casco urbano y otras mucha viajaron a buscar suerte especialmente a Medellín.

La Hispania de hoy, la querida Samania se revuelca en busca de nuevos caminos para su progreso y sobre todo una nueva camada de emprendedores, que se echen el hombro ese compromiso. Sin destruir la paz y sosiego construida por quienes siempre han sido sus pacíficos moradores.

Benicio Uribe E.

Hispania, Octubre 13 de 2012.

domingo, 5 de febrero de 2012

Don Eloy.

Don Eloy.

Aquí nos criamos todos nosotros. Vea, duró más el palo aguacate, mire como está de florecido. De la casa no quedan sino los asientos. Dice Eloy pasando de largo, en cabalgata que nos desplaza de Hispania a Pueblo Rico. Esto por aquí lo llaman Mulaticos; así se llama ese “miaito” de agua, que pasa ahí. Más adelante está el Mulatos que cae a Cauca.
Con esta “gurrerita” nos levantó mi papá a todos. Se llamaba Eleazar Cortez Zapata. Oriundo como casi todos los pueblorriqueños del “Cañon” que así se llamaba Girardota. Eramos doce, seis hombres y seis mujeres. Continúa. Teníamos café, yuca, frisol, plátano, bananos, ahuyamas, sidra, cerdos, gallinas, bestias y vacas de leche, de todo. Nada nos faltaba. Véala hoy abandonada. Dizque ya no produce nada.
Continuamos camino. El en su mula Loba, que le quedó de sus años de finquero en la vereda La Armenia. Llegamos hasta el parque principal, de esa desconocida Suiza del Suroeste: Pueblo Rico. Busca a sus amigos y desempolva recuerdos. Maelo Marulanda, don Arturo Gómez, Rafael Gallego.
Este Rafael, como que cree que la tierra se come, compra toda la que le ofrecen, sólo firma escrituras de compra, no vende nada.
Al regreso nos narra su historia. De Mulaticos debieron pasar los Cortez a vivir a Hispania, atropellados por los violentos agitadores conservadores y en busca de estudio y mejores oportunidades. La apertura de la carretera de Andes a Bolombolo, así lo auguraba. Se abrían posibilidades de mercado en Medellín y pueblos vecinos para el frijol, el maíz, la panela, el tabaco y la yuca. Cultivo este último, por el cual llegó a ser conocido el joven poblado, en todo el departamento.
Muchos de los pobladores primeros de Hispania, llegaron allí de Pueblo Rico, como mano de obra o pequeños empresarios de esos cultivos. Ya don Teodosio Correa, el fundador había mostrado el camino.
Aquí en Hispania funcionó la Comisaria de Tabaco más grande que hubo en todo este Suroeste. Don Jesús Trujillo tuvo aquí, una fábrica de tabaco. Vendían paquetes de tabacos grandes amarrados a la mitad.
Yo me vine a vivir a una finca que compre en la vereda el Silencio. Mi papá, a una casa en el pueblo. Vea, la casa grande de dos pisos que había aquí detrás, en la esquina la hizo don Teodosio. De dos pisos con un patio grande y pesebrera; corredores internos en el segundo piso. Después la compró don Emilio Avendaño y Pepe su hijo más tarde la tumbó.
Don Alejo Sierra, que compró, la propiedad que hoy es de Edatel, sembró el primer Piñon en la plaza. Los Samanes vinieron después.
De aquí también le tocó volarse a mi papá. Un cura chusmero: el padre Dávila, cojo hijueputa, una noche le tiro un taco en la puerta de la casa y otro en el techo, que le hizo muchos daños. Se llevó la familia a vivir a Andes y allí murió a los veinte días.
Yo también me fui a vivir a Andes. A negociar con ganado y de todo, en esa época había mucha agricultura. Bolombolo vivía abarrotado de maíz y frijol para despachar para Medellín. Hoy hay que traerlo.
En su actividad diplomática se conoció y se hizo amigo de don Eduardo Escobar Restrepo y Luis Eduardo Ruiz de Andes, a quienes transportaba café en su camión de Andes a Bolombolo.
Muchos años después se instaló definitivamente en el pueblo de los samanes, cuya vida lenta y tranquila se acomodó a las mil maravillas a su modo de ser.
Desde su llegada se convirtió en el anfitrión de todos los viajeros que surcando el cañón del rio San Juan, por la tortuosa carretera destapada, paraban a buscar frescura bajo los samanes y piñones de oreja y a cambiar o renovar repertorio con Eloy, Conradino, Alfredo Granda, Pepe Avendaño, y Nato Ochoa, antes de continuar viaje a Jardín, Andes o Betania.
En Hispania contrajo nupcias con Suza Ochoa y montaron una culecada de diez hijos, los cuales le esperaban a diario la llegada de la Armenia en su mula, doblada con costales y jíqueras plenas de comida.
Antes de casarme tuve otras tres familias. En Palestina, Caldas, tengo una muy numerosa. Hace poquito fui a visitarla.
Pero la entrada triunfal de Eloy, si era la de los sábados en la tarde. Desde muy temprano estaba parado en una esquina de la plaza esperando los finqueros que de Medellín o el mismo Hispania viajábamos a Andes, capital comercial del Suroeste. Armado de talegos para la carne y los fríjoles, costal para las papas, jíqueras para el arroz, con los cuales regresaba más cargado que un altar de Corpus Cristi, en pueblo de godos ricos.
En un dos por tres armaba Suza el fogón y rápidamente, empezaban a hervir por un lado los frisoles con papada de cerdo, yuca y plátanos cocinados y por el otro, las porciones de carne frita que llenaban de olor toda la plaza, y que empezaba a repartir a todas las “crías”.
Cuentan unos amigos, que cansados de esperar que les pagara una letra de cambio que les firmó, producto de la venta de una vaca, llegaron a la casa a cobrarle. Se asomaron por la puerta y lo vieron repartiéndole comida a esa muchachamenta. ¡Vámonos, con que va a pagar ese pobre hombre!
Todos manteníamos el compromiso explícito de trasladarlo, pero el sólo se acomodaba con uno: el primero que pasara. Debía llegar a Andes antes de que los ricos de la plaza, que siempre lo invitaban a tinto, se fueran a desayunar.
Era época de poca televisión, radio gangosa y desactualizado periódico, espacios que muy bien llenó Eloy. Teníamos para él la doble condición, de fuente de información y de escuchas.
De los tiempos, de trabajador de “la gasolina”, es decir conductor, dejó innumerables amigos en Andes, todos los cuales lo saludaban de manera alegre y jocosa. Algunos se llegaron a exceder en las charlas y en más de una ocasión se le vio esgrimir el viejo revólver que siempre mantuvo en su carriel de nutria.
A los Arroyave de Tapartó, Gabriel y Graciliano, conocidos como los mohanes, por su tamaño, su voz campechana y sus modales, recibía siempre con la misma pregunta:
¿Qué ha habido por ese Tapartó muchachos? ¿Mucho Mohan en esos montes? Hasta que estos se encontraron la respuesta para desarmarlo: no don Eloy, eso por allá, lo que está es lleno de currucutúes.
Pues Currucutú fue el apodo que le acomodaron en Andes, tal vez por el parecido de la parte superior delantera de su cabeza, con esa rapaz ave nocturna ave. Que todavía se oye ulular en las noches hispaneñas.
Pero todo es efímero en la vida y la buena fortuna para Eloy, fue desgracia para nosotros. Nos significó la pérdida del “parcero”.
Un día amaneció Hispania con el secreto a voces de que Eloy se había ganado la Lotería. Tuvo el “acierto” de darle a guardar ese secreto a John Lemos, abogado aguardientero y chismoso mayor de la región, que se encargó de divulgarlo al mundo.
Y no volvió a ser el mismo. Para no prestarnos plata, se hacía el que no nos oía y sordo se quedó. Empezó a viajar en el carro doble cabina que compró su hijo, que ahora llegaba de Andes cual tendero de Santa Cruz, saliendo de la plaza minorista.
Eloy es una escultura viva de Hispania. Amble con todos, de excelente memoria, rodeado de su prole, disfruta contando tanta historia que sabe. Allí disfruta su vejez y poco a poco, al mismo ritmo lento que ha vivido, devuelve al mundo las moléculas que le dieron vitalidad.
Gilberto Vélez, jubilado del gremio cafetero y veterano de muchas guerras llegó a disfrutar la vida en Hispania. Bien vestido, bien parecido, amable, culto y amplio. Soltero. Es decir un partidazo. Rápidamente entró en amores con una hija de Eloy, a quien siempre se ha referido cariñosamente como La Mona.
Llegaron unos artesanos al pueblo y corrió Gilberto a comprarles un regalito para su amada. Lo hizo envolver bien y busco al popular Rilo para que lo entregara. Y… y… y viene pa..para pagarle le “gaguió” y me cuenta co..como le parece.
Cuando vio aparecer al mensajero con los grandes ojos abiertos, el pelo parado y sacudiendo la mano derecha de arriba abajo, es decir más confundido que un diablo le preguntó: ¿co…como le pa,,,pareció. Estaba toda la familia reunida cuando lo destapó. Contestó Rilo. Piérdase, le dijo, que esa gente esta verraquísima con usted.
A los tres días de estar encerrado en la casa, mandó buscar un emisario para que averiguara que era lo que había pasado. Rápidamente volvió con la respuesta. ¿Usted es que no sabe cómo le dicen a Eloy? ¿Cómo se le ocurre mandarle a La Mona un currucutú de madera?
Y continuando con el paréntesis de Gilberto, esta anécdota: oiga doctor es que yo he sido muy de malas en la vida. Imagínese que una vez llegó alcalde nuevo a Betania y cuando pasó por el lado nuestro nos paramos a saludarlo. Bi….bienvenido se…se…señor alcalde. El creyó que yo.. yo… yo lo estaba re…remedando e inmediata…ta.ta..mente se voltió y le dijo a un policía: se..setentaidos horas de ca…calabozo a este, por i…irrespeto a la auto…toridad.
Yo…yo…acaso…so sabía que…que era….gago co…co…mo yo.
Cargo muy honorífico de Eloy fue el de liquidador vitalicio de una compañía de ganado que en La Palmira, tierra de Pepe Avendaño y como depositario de los ganados, Horacio Uribe G. mi padre, tuvieron por muchos años.
Una botella de Aguardiente Antioqueño, que por esa época agarraba más que policía nuevo y una gallina eran los elementos básicos del soleado día que se escogía para la toma de razón a la compañía. Terminada la revisión de los semovientes, destapaban la botella, mientras la señora de la finca preparaba el sancocho.
En alguna ocasión la gallina estaba más dura de la cuenta y hubo que prolongar su tiempo de cocción. Cuando llamaron a la mesa Eloy sólo alcanzó a exclamar: yo con esta puta rasca para que gallina. Y se desplomó.

Benicio Uribe E.
Enero 18 de 2012.

martes, 13 de diciembre de 2011

Alejandro Magno III

Siguiendo con la historia de nuestro hombre, debo decirles para no pasar por mentiroso, que esto es una historia muy volátil. Me explico: dice Seudocalistenes que es mi fuente de cabecera, que el primer amanuense que recopiló la historia, tenía todos los documentos listos, es decir cartas, partidas de bautismo, actas, proclamas, boletas de prendería, notas de servilletas, sumarios, certificados de defunción (ustedes saben que los historiadores se pegan de todo), arrumados uno encima de otro, muy ordenaditos, cuando en esas llegó la mujer, le abrió la puerta de la cueva donde estaba trabajando y se entró un ventarrón, que mandó papeles a la porra.
Como pudo volvió y los organizó, pero la historia quedó como si en vez de andar a caballo, Alejandro lo hiciera en Jet. Se acostaba aquí y al otro día amanecía guerreando en los mismos infiernos. Por eso no se pongan a tratar de seguir la ruta en Google, que se enloquecen. Además ya casi todos esos nombres los han cambiado. Pues lo mismo que aquí, todo político que llega quiere inmortalizar el nombre de su mamá o su moza. No la suya “ombe letor” sino la del político.
Nuestro historiador es Seudo Calístenes, pues el verdadero Calístenes fue el que inventó la calistenia, que según el Pequeño Larrouse Ilustrado “es la actividad encaminada a embellecer el cuerpo y fortalecer los músculos”, que con tanta devoción practicamos a diario Amparito Grisales y yo.
Y repito: sigamos que ahora si están ubicados. Lo primero que hizo cuando se le metió en la cabeza la “inguandia”, de conquistar el mundo fue desenterrar una caleta que dejó Filipo y enfierró a todo mundo. Se inventó la disculpa de que como eran cultos y de mejor familia, mejor dicho la "creme" del mundo, no tenían porque pagar tributo a nadie.
A los viejos que se querían quedar tomando tinto en las mesitas de la plaza, o en las bancas del parque, les asentó las espuelas; que para hacer chismes y hablar mal de todo mundo si no estaban viejos. Se los llevó. Que se fueran detrás, que por lo menos hicieran bulto, que mientras más gente viera el enemigo, más miedo le iba a dar. Si los hubiera dejado cuidando las viejas hubieran hecho más daños que un mico en un pesebre.
De todas partes de Macedonia empezó a brotar gente. Fue llegando hasta el perro y el gato, hasta que ajustó como setenta mil peludos. Unos a caballo, otros con arcos, el resto con garrotes, caucheras, piedras o lo que resultara.
Mientras iba practicando con los ilirios, los peonios y los tríbalos, se le rebotaron los griegos, que le comieron carreta a Demóstenes, que les dijo que Ale había muerto. Pero les supo a leche de perra.
Desde eso la humanidad le tiene tanta ojeriza a los lengüilargos y habladores como Demóstenes y sus alumnos los abogados.
Entrando a Tebas se encontró un músico mas bueno que un diablo, un tal Ismenias y mientras este le tocaba una, los guerreros tumbaban otra. Hasta que acabaron con todo, sólo dejó en pie la casa de Píndaro, por si de pronto necesitaba donde pasar una maluquera.
De aquí para adelante si fue como soplando y haciendo botellas. Cuando iba acercándose a una ciudad, le salía la gente con la vacuna, que ya les dije que en esa época se llamaba tributo. Los más arrancados y los más chichipatos le salían con coronas, higos, maní, queso de cabra, pero nadie manivacío.
Bueno, en unas piraguas se atravesó el mar hasta Asia, se bajó a la playa, clavó la lanza “y muy gritaito y muy zapatiado”, dejó razón a todos que se tuvieran fino, que iba a tirar playa unos días a Sicilia y que ya volvía.
Los romanos, que al igual que los italianos de hoy, no tienen nada de bobitos le salieron con coronas, pero de oro, toda clase de piedras preciosas y talentos, que eran como los euros de hoy y con eso lo tranzaron. Hasta soldados a caballo le prestaron.
Los cartagineses salieron a rogarle que nos les fuera a dañar la ciudad porque no tenían con que pagarle. “Si no quieren pagar tributo deben fortalecerse”, les dijo, en estos días vuelvo y me dan la vacuna o nos medimos los tomines.
En el primer revuelo con los sátrapas de Dario, no le vieron ni media. Les mando un par de espuelazos que no se vio sino el polvero.
Lean con las que se nos viene este Falso Calístenes que a lo mejor lo pusieron así por embustero. Textualmente: “Conquistó Frigia, Licia y Panfilia en la que ocurrió un portento. Como Alejandro no tenía naves, una parte del mar se retiró para que su infantería pudiera cruzar a pie”. O sea el mismo cuentico de Moisés. Ni que el mar fuera una pereirana, que dicen que se abre a todo el que se le pone al frente.
Se apoderó de la caja fuerte de Sardes y como en la batalla anterior también había pañado alguito, empezó a sobrarle y a mandar remezas de talentos y joyas, para los griegos y para Olimpiades: que gastara en lo necesario, que tomara Frescola y Carta Roja y con lo que fuera sobrando le abriera una cuenta en Conavi, para cuando él volviera.
Bueno dejemos por hoy que con este clima tan cambiático, da mucho sueño.

Benicio Uribe E.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Preservativo con Viagra.

Preservativo con Viagra.

Todos los días recibimos con asombro noticias de los avances científicos.
El avión supersónico, por ejemplo, nada le dice a alguien nacido la semana pasada; pero a quienes nos tocaron las avionetas Cessna de los hermanos Ossa, el viejo avión de la II Guerra Mundial de la empresa Aerotaxi, que piloteaba Paul Arredondo, o los inolvidables lecheros DC3, que en todas partes paraban a dejar y recoger, gente y mercancías.
En una ocasión viajé a San Benito Abad, en una pequeña avioneta con el capitán Jaime Castro. Mejor sería decir que en una cometa con motor de gasolina. Pero el viejo aviador, como se les decía, era un maestro y el viaje fue exitoso.
Aprovechó el veterano piloto, para llevar a una vivienda que estaba construyendo, materiales y dotación para un baño. Después de mucho tiempo de escuchar el sonsonete y ver voltear la hélice me tocó preguntarle, si no era posible acelerar la llegada, pues de lo contrario tendría que inaugurar el sanitario que llevaba en la bodega.
Pero es que me cuenta mi amigo Dario Anggee, que en estos días se montó en un Airbus en el Aeropuerto Mario Aramburo de Andes y no había terminado de pagarle a don Gabriel Vélez la acomodada de las maletas, cuando un cotero ya le estaba reclamando la propina en París.
Claro que este ilustre hijo de Puñaleto, es campeón en velocidad: una vez quedó en medio de una balacera, que sostenían Alfonso Taborda y otro negociante de café, cuyo nombre se me escapa. Pues si, gracias a su velocidad Dario salvó la vida. Vio venir la bala directamente hacia su frente y rápidamente se agachó.

Soy testigo de cómo en el Colegio, con una mano se alzaba un mechón, mientras con la otra extendida, mostraba el recorrido del proyectil y nos preguntaba de manera inocente si estaba trasquilado.

Las tabletas digitales. No se explica uno como estas maravillas ya andan en bus, en carretas recogedoras de escombros, es decir se han metido en todo. Pero es que eso de pisarles un botoncito que dice ONN y saber de manera inmediata. Léase bien, en “Tiempo Real” la marca y el color de los calzoncillos del mismísimo Papa. Esto es, para los que no saben de estas cosas de los “sistemas”, los que tiene puestos en estos momentos, remojados en Agua Bendita, bendiciendo parroquianos boquiabiertos, en la Plaza de San Pedro, desde el Balcón del Vaticano, no los cagados que se quitó anoche, ni los planchados que se pondrá mañana. La machera de aparato, como dicen “las niñas bien”.

Especialmente la medicina si la revolcaron los (e)nanorobots.
Eso de que le metan a uno por entre las venos algo así como un Chapulín Colorado, después de tomarse un frasco de “Chiquitolina”, no lo imaginé nunca. Pero que además, esa miniatura llege a una mole de colesterol y de manera inmediata, le vacie un “nanotarro” de Diablo Rojo y ¡tun!, colesterol para la porra. Que siga caminando y encuentre una “fuga” en una vena, aneurisma, decimos los médicos y la selle con Pega Loca, es de no creer. Pero ahí están las pruebas. Ustedes conocen los automóviles clásicos, latas viejas, pero motor como nuevo.

Viejitos que antes se veían con la lápida pegada, no me hagan decir de dónde, ahora andan de gafas deportivas, pantaloneta y chanclas, comiendo y bebiendo de todo, bailando como trompos “zangarretos”, evidencian de manera palpable los avances de la medicina.

Pero lo que si me impulso a escribirles, porque un sapo de estos no se lo puede tragar uno sólo. Hay que compartirlo para descargar este asombro.
La noticia es la novedosa aparición en el mercado del Preservativo con Viagra.

¡El viejo Con Don!, que seguramente lo pusieron así, pues se debía usar cuando se iba a hacer aquello, con el Don (Doña ), que no era. Acuérdense de “la altiva señora del banquero que tuvo un hijo negro siendo mona”.

Estaba ese “señor” casi desaparecido del mercado debido a la caída de esas “talanqueras” morales y sociales, pero lo salvó el cuento del Sida. Ahora se recomienda utilizarlo hasta con cualquiera de las Once Mil Vírgenes, pues de pronto la enfermaron con una aguja “paquidérmica”. Eso le dio un nuevo aire.

Yo conocía de viejos “casados”, me refiero a pareja de productos que se complementan maravillosamente: empanadas con ají, chorizo con arepa, naranjada con hojaldra, velitas con coco, ñame con suero costeño y todo ese tipo de delicias que los hacen babiar, pero Preservativo con Viagra……¿Cuándo me lo iba a imaginar? Eso si es la tapa del congolo en creatividad. Estoy seguro que será el próximo Premio Nobel.

Me propongo tratar el tema con mucho tino. Aunque en Colombia, Nuestro Tino es nuestro mayor desa”tino”. Ya sabrán que me refiero al Tino Spray, nuestra gloria deportiva.

Recuerden que en alguna ocasión unas camarógrafas morbosas, que oían decir que la “vedette”, tiene un “mercado” tan grande que parece comprado en “Makro”. Le propusieron tomarle una foto en “bola”, en bola negra, por supuesto, con un sombrero “vueltiado” como único atuendo, para publicar la impúdica foto, en una importante revista. Pero como el “negrito”, es tan “descabezado”, no encontró para ponerse el sombrero, otro lugar que tapando lo que las viejas querían ver. Las dejo “con las patas lavadas“.

No es fácil entonces esto de tener tino. Pero es que debo contarles, que como llamé tan interesado, a preguntar por el novedoso producto, me ofrecieron la distribución exclusiva del producto.

Me proponía al terminar este año, conseguir los documentos con todos los requisitos que me exigían.

Pero definitivamente, no se que van a hacer los científicos. ¡Cada vez El Mercado exige más!

Lean lo que me dijo el primer viejo cuando se lo ofrecí: Se lo compro, pero si me vende el kid completo: CON CUCA Y TODO.

Benicio Uribe E.

Septiembre 10 de septiembre de 2011.

sábado, 3 de septiembre de 2011

El Padre Roldan y Malasombra

El padre Roldán y Malasombra.

Siempre dijeron las señoras que el padre Roldán era un ministro de Dios muy humano. Más tarde lo entendí, cuando observé que como tal se recreaba en los mismos placeres que gustaban a los hijos de Eva: el traguito, las mujeres y la platica; de lo cual dan fe los fieles de las muchas parroquias de sus primeros años de ejercicio sacerdotal, de las cuales hubo de ser "trasladado" cuando al señor obispo “se le llenaba la taza¨, con las quejas por sus pilatunas.

Los ¨sapeos¨ de los feligreses, como él los llamaba, enterando a la máxima autoridad de la diócesis de las andanzas del curita, terminaban con la disculpa de que eran chismes de los ¨chusmeros¨ liberales, que querían acabar con la Iglesia.

Reconvenido y preavisado, pero absuelto y con votos de regeneración, regresaba el padrecito a su labor pastoral.

Cuando hablamos de padrecito hacemos alusión a su baja estatura corporal, pues era por todos tenido como grande en santidad y sabiduría.

Cansado el señor obispo de Jericó de luchar con esta oveja descarriada, resolvió castigarlo mandándolo como coadjutor a la vereda La Clara. La escasez de pastores y la abundancia de almas por atraer para el Cielo obligaban al Obispo a tratar de encaminar al díscolo curita por el camino del bien.

Era La Clara una vereda apartada del municipio de Salgar. Su acceso por camino de herradura y lo trasmano para todo tipo de comunicación garantizaba por lo menos al señor Obispo, la no frecuente recepción de malas noticias del presbítero.

Sabedor nuestro buen hombre del agua que lo mojaba, para recorrer caminos escarpados, estrechos y pantanosos, se compró en Salgar la mejor mula: grande, robusta, elegante, ligera y mansa, De ahí en adelante adquirió apellido el noble animal: pasó a ser LA MULA DEL CURA.

Octavio Ochoa, talabartero reconocido de Salgar, aperó la sacra mula “a todo meter”, como dicen allá, hecho lo cual se adentró el santo binomio hacia su destierro.

Todo parecía favorecer la hoja de vida de nuestro cura, pero el diablo es diablo y lean lo que pasó:

Llaman al padre a Medellín a dar vuelta a su anciana madre, que estaba muy enferma, y el buen hijo viaja en forma inmediata a atenderla y acompañarla.

Recuperada la señora, especialmente con el afecto y bendiciones de su santo hijo, organiza este, el viaje de regreso. Como último deseo de madre, le pide al sacerdote que se lleve bajo su divino manto a un nieto descarriado, para que con el ejemplo de las buenas costumbres del sacerdote, lo lleve por el camino del bien.

Era convaleciente el nieto de una puñalada que le pegaron en Primavera, peleando por una ¨vieja¨, y de la cual escapó con vida, sólo porque Chuchito lo tenía para grandes cosas, como más adelante se sabrá. Pero además, para reforzar, había visitado con la abuela al Señor Caído de Girardota y le había prometido no volver a jugar con dados cargados, no visitar más a mujeres de mala vida, ni volver a alzar el codo. Un joven así de ¨acondutao¨ estaba “que ni pintao¨ para sacristán.

Además, reafirmó la abuela su tesis con el cuento de que… los habitantes de La Clara se iban a sentir orgullosos de tener en la casa de Dios un ayudante tan bien parecido, tan ¨entendido¨ y, sobre todo, tan buen conversador.

Antes de entrar a Salgar, ¨arribita¨ del puente Restrepo, se bajo el Cura de la “escalera” tomaron en Medellín. No quería nuestro santo sacerdote que la picadurita de mosco que le había recomendado su madre, se enterara de las tentaciones que La Cañada de Cosme, ofrecía a personajes tan proclives a la juerga como nuestro Malasombra, que así se apodaba el sobrino de marras.

Al pelo todo, no reposan en los anales de la Inspección de La Clara quejas contra ninguno de nuestros dos ilustres personajes; ninguna comunicación de la diócesis, ni habla la tradición lugareña de alteración alguna. Es posible que los parroquianos por temor a quedarse nuevamente sin intermediario celestial hubieran perdonado algunos pecadillos. O que poco significaba para estos recios hombres, curtidos en la violencia que los azotó tan duro, un curita y el sacristán bailando y bebiendo en la fonda, y entrando amiguitas a la casa cural.

Sólo menciona la historia, de romerías para La Plancha, salves en Montebello, misas en Troya, peregrinaciones al León, es decir propagando la fe en esas tierras de Dios. Eso sí, animados regresos con cafecito para el Señor Caído, pasilla para la Virgen, yucas y plátanos para San Isidro, pintura para la capilla, cemento para la casa cural, gallinitas colgadas en la cabeza de la silla, y los billeticos que salían de debajo del colchón campesino, en las alforjas, es decir, todo era generosidad para cura y acólito tan queridos. Ni se veía la mula, de lo tapada en regalos. Atrás, Malasombra con un costal al hombro, renegando con lo que no se le pudo colgar a la mula.

Pero como ya habíamos dicho, el diablo es diablo, y cansado nuestro Malasombra de oír a los lugareños, que bajaban los domingos al pueblo a mercar, o mensualmente a la feria de ganados, las historias de fiestas, carreras de caballos, jugarretas de dado, y toda clase de parranda, se inventó un dolor de muela muy agudo: se hinchó la cara con un “culo” de avispa y lloró hasta convencer al Cura que le debía prestar la mula, y hacerle un adelanto de sus honorarios de sacristán, para buscar al dentista, pues argumentaba que no creía en remedios caseros, que la Veterina lo hacía vomitar, que los emplastos nunca le habían servido.

Con la plata del adelanto, y reforzado el bolsillo de atrás con los billetes gruesos que caían a la ponchera, arrancó nuestro enfermo ¨con cara de yo no fui¨ a buscar ayuda médica.

Llegó nuestro hombre a la plaza principal de Salgar y amarró “la mula del cura” en un piñón, al pie del quiosco. Pidió para él un aguardiente y “lo que quieran para los señores”. Poco a poco se fueron acercando los vagos del pueblo a joven tan formal, con cara de respetable y tan buen comprador.

En estas y las otras le preguntaron con mucha timidez si le gustaba echar a rodar las ¨muelas de santa Apolonia¨. Malasombra respondió haciéndose el ¨pendejo¨ que algo había visto jugar en su natal San José, donde sobre todo había aprendido de honradez y decencia en el juego. Pero que sólo se atrevía a jugar con unos dados de parqués que le regaló la abuela, para que no lo fueran a tumbar con dados cargados.

Se entabla la jugarreta y se riega como pólvora la noticia de que había llegado a jugar un ¨marrano¨ con plata.

Treses de a dos pesos para usté; cuatro y uno en pinta para usté; y lo que le queda en paro. Cinco, con aquel, a que gano.

Mientras se persigna un ñato los ¨peló¨ a todos, les dio el pésame por lo de malas que habían estado, y les prometió volver, a darles desquite.

Desamarró la mula, montó en ella, y antes de que cayeran en cuenta de lo que les había pasado, salió en la mula trotando, calle abajo.

Para celebrar la moñona, amarró la mula de las rejas de la ventana de una cantina en Salgar Viejo, sobre la carretera principal. A la vista de Dios y todo el mundo como decía mi mamá, y decidió entrar “a tomarse el último¨.

En la cantina encontró nada menos que a la tete’ caucho, mujer famosa por lo pródiga en caricias, así llamada porque en una pelea le habían cortado ¨UNA¨ de un peinillazo, y para sostener el brassier utilizaba media pelota de letras. Recuerden que no existía la silicona.

Baile aquí, y brinde allá. Y se prolongó el encuentro bajo el amparo de Baco.

Unos campesinos que pasaron para La Clara, a la madrugada siguiente, alertaron al padre Roldán del lugar donde estaba amarrada la mula.

Conocedor el cura de que sólo a él le entregaría su sobrino, su preciado animal, corrió a retirarla de sitio tan peligroso.

Desamarró el reverendo la mula, y salió cabizbajo a montarse, resguardado de las curiosas miradas; pero con tan mala suerte que en ese momento pasaba una ¨escalera¨ con un paseo de las Madres Católicas de Salgar, que iban a comerse un fiambre en La Higuerona.

“Adios, padre Roldán!, le gritaron, todas a una.

El Padre se detuvo, se rascó la cabeza, pensó un momento, y volvió a amarrar la mula.

La dama que salió, cuando el padre tocó la puerta de la no santa casa, le dijo que no fuera a decirle nada a ese señor Malasombra, que estaba muy borracho y muy grocero.

¡Cuál borracho, y cuál grocero!..., ¡llámeme otra puta!, que ahora estamos echados todos dos.

Benicio Uribe E.

Glosario:

Llenar la taza: Cansar a los demás de aguantar una situación.
Pilatuna: Forma casta de llamar las malas acciones o pecados.
Sapos: Testigos que contaban sin necesidad y en forma gratuita lo que no les importaba.
Chusmero: Activista provisto de peinilla o machete para castigar a su opositor político.
Agua que lo mojaba: La situación difícil, que se acerca, o en que se halla.
Coadjutor: Les recomiendo preguntar a un curita amigo. Hace muchos años lo oí.
Acondutao: De muy buenos procederes, y solapadito el hijueputa.
Entendido: Sabedor de muchas cosas
Que ni pintao: El mejor para el caso.
Picadurita de mosco: Mala persona un poco disimulada.
Al pelo: Muy bien
Muelas de santa Apolonia: Casto nombre con que se bautizaron los dados.
Puta: Mujer de mala o buena vida, según de donde se mire.
Marrano: Persona de poca experiencia en alguna actividad, especialmente en el juego.
Pelar: Dejar sin una moneda.
Ponchera: Utensilio de cocina, utilizado para recoger la limosna. Las monedas lanzadas hacia arriba hacían al caer un ruido que despertaba a los que se hacían los dormidos para hacerle conejo a la Iglesia.


jueves, 25 de agosto de 2011

Carta a Bolsillo

Carta a Bolsillo.
Querido amigo Bolsillo. Hago este viraje subliminal a tu apodo, para señalarte el lugar donde debieron permanecer tus puños aquella fatídica noche. Muchas veces, actuando como director técnico, te vimos pasear de un lado a otro, furioso, con lo cachetes inflados y los ojos brotados, los puños en los bolsillos de la camisa de la sudadera, para no “matar y comer del muerto” con los errores u omisiones de tus dirigidos.
Inteligente decisión esa de mantener las te manos en los bolsillos de la chaqueta, pues si las hubieras llevado a los del pantalón, estarías herniado o mutilado.
Sólo te veíamos esgrimir las manos, para enfrentar las críticas de los fanáticos o para auparlos contra el contrincante. Hasta ahí, “vaya y venga”, pero enarbolarlas para propinar a tu enigmática compañera cuatro “jabs”, si fue “la que el gato no tapó”, como decía mi tía Mirian.
Muchos días pensando en escribirte, buscando argumentos para “dorar la píldora” a tu favor, pues tienes méritos que todos los colombianos te debemos reconocer. Pero me he abstenido de hacerlo, por temor a que me ocurra lo que le pasó a la Senadora Natalia, que “empeoró la mejoría”. Perdón Natalia es la modelo: “si la cascaron fue porque se la gano”. La ley del Talión del bajo mundo, de la camorra, en las altas esferas legislativas del país.” Manes de la democracia”.
O el alto dirigente de la Federación Colombiana de Futbol, quien a mi modo de ver, también quedó cobijado con el guiño del Señor Presidente Santos para tu retiro: “no podemos correr el riesgo de perder la clasificación al mundial de futbol”, rebuznó.
¿Qué le tendremos que tolerar o alcahuetear a nuestro entrenador de futbol para ser campeones mundiales?
Le diste un plato suculento al periodismo amarillista del país y a veces pienso que lo de revelar el nombre de tu acompañante se lo estén guardando para el postre. Pero bueno, son los riesgos de la vida pública en un mundo que necesita para su goce “hacer leña del árbol caído”.
Si hubiéramos hablado antes te hubiera trasmitido la enseñanza que recibí de la señorita Lorenza: “a la mujer no se le debe tocar ni con el pétalo de una rosa”.
Yo no le hice caso del todo y algo me he defendido, pero mi querida educadora, por ser tan apegada a esta norma, a sus cercanos ochenta, todavía es “Señorita”.
Uno nunca sabe que le depara el destino. Por lo pronto te estoy recomendando para entrenador nacional de Boxeo.
Un abrazo.
Benicio Uribe E.
Agosto 25 de 2011.

jueves, 21 de julio de 2011

Mi vendedora de seguros


Mi vendedora de seguros.
Así como lo digo. Mi vendedora de seguros. O mas elegantemente mi asesora.
Si no fuera mía ¿Cómo haría para verla hasta en la sopa? En todas partes me la encuentro, me llama, sueño con ella. Bueno, pesadillas pero de todas maneras, sueños. Ni crean que sueños eróticos. Si así, sin darle confianza, me lleva cómo me lleva, ¿Qué tal que se me ocurriera un mal pensamiento? Me tiene como “poseído”, pero del demonio.
¡Vos si sós ingrato! Me refriega. ¿Cómo que no te acuerdas de mí? Si yo soy amiga de Fulanito. Nos conocimos en Tal Parte. Y dele.
No me quedó más remedio que arriesgarme: pues claro ole.¡ yo si soy elevado! Si vos sos Rosa María, la de Maceo. Balbuceo tratando de acertar. No mi querido. Yo soy Luz Mariela, la de Frontino.
Bueno mija sigamos la conversa que yo no doy bola. ¡Con esta memoria!
El que al parecer, según van las cosas, pasará a mi historia, como un fatídico encuentro, ocurrió en la vigésimo tercera convención de escritores varados y frustrados (CEVF). Allí se apareció con una pinta como de filipichín. Aunque a decir verdad, primera vez que se me ocurre pensar ¿si habrán filipichines hembra?, es decir filipichinas. No la describo porque quedo en evidencia.
Andaba con otra amiga, esa si “muy tiesa y muy maja”. No me atrevo a pensar, que hacía parte de la conspiración. Pero ¿Quién va a llegar sola a una barra de patos? Saludó a todos por el nombre y con semejante información, tocó: síganse y se sientan.
¿Un aguardient…? Si, si, si, si. Pero un momentico: que no tengamos que rogar tanto. Agregamos de manera alegre, sin saber lo que nos corría pierna arriba.
Aguardientico va, ¿cómo es tú teléfono? chiste viene ¿Dónde es que vivís? ¿Cerquita a Perano? Ve, yo como voy de harto por allá y “en menos que se persigna un ñato” estábamos todos, más reseñados que un extraditable.
Unos días después pasaba yo, no les digo por donde, pues eso hace parte de la reserva sumarial. Y me voleó la mano con efusividad de vieja amiga. Casi que no la distingo, porque ya, no tenía eso que los filipichines se ponen en la cabeza y que tampoco puedo decir. Pero por pena de hacer un desaire, me acerqué y sin saber cómo, ya estaba sentado a su lado.
¿Cómo les acabó de ir en la Convención? Muy bien, ponencias muy interesantes, va a empezar una Locomotora a darles una sopita diaria a todos los escritor….
Oiste ¿vos cuántos es que hijos tenés? Que me acuerde once, contesté tratando de volverlo charla. Ah…. Pero les hizo muy buen tiempo en la Convención. Si ole, todos los asistentes estaban muy contentos porque (empecé tratando de extendérmele bastante para no dejarla hablar, porque me pareció sospechosa la pregunta).
Pero nada. Me suspendió y retacó. Oiste ¿vos tenes póliza de seguro? Y me empecé a marear. Creo que me puse pálido, se me bajó la presión. Si digo que sí. Malo. Si digo que no. Malo. Si digo que no sé, peor.
Sí, tengo una póliza muy buena.
Ah….
Y ¿Cómo te parece lo de Obama? Ya están los bancos empezando a devolverle los cheques.
Esta si es mi oportunidad, pensé para mis adentros. A mí que todos los días me llaman de la Usa. Que en la Guait Jaus (la llaman la Casa Blanca, porque no tuvieron con que pintarla y apenas les alcanzó para una “manito” de cal) están comiendo puro “arroz pelado”, es decir sin una “brinchita” de carne. Que a Rosmira la del servicio hace tres meses no le pagan. Que mandaron un Obamita chiquito a la tienda de la esquina por un cuarto de sal. Nanay. Que ya a esa libreta no le caben más apuntes.
Le cuento que los invite para que se vinieran una temporada para Hispania, mientras pasa la borrasca. Que por lo demás, ellos con ese colorcito que se mandan, quedan mejor comiendo yuca y plátano, que cereales con jugos “light”.
Pero nada, ni siquiera las desgracias de esos negritos conmueven a Mary.
Pa´lante . Y… ¿Cuánto pagas de cuota mensual? ¿Trescientos o cuatrocientos? Cierro los ojos y trato de esculcarme a cuál de las dos cifras me parezco más y se me viene una idea que me hace creer que me voy a lucir. ¡la cuota es anual!
Y ¿Cómo te pareció el penalti que botó Falcao? Pregunta que sin duda es para disimular, pues intuye que se está volviendo muy evidente la entrevista.
Yo que me vi el partido sin espabilar y me quedé con el Pirata hasta medianoche, comentando las tristezas del futbol colombiano, ahí mismo le suelto la retahíla.
¿Oiste y te devuelven plata? Porque muy maluco uno pagando un seguro para cuando se muera.
“Vos pagás una cuota y cuando necesités plata ellos te la devuelven”. Esa fue mi oportunidad: Oites vos y ¿no será que ellos me pagan una mensualidad y después me buscan para que yo les preste?.
Me logré salvar porque en esas llegó un “marrano”, feliz porque pudo amarrar su mula en un poste y llegar a concluír el “negocio”. Ya debe estar metido en una póliza de once varas.
Salí volando y cuando me sentí a salvo empecé a caminar despacio y a meditar.
Me sumergí en recuerdos.
He tenido toda clase de pólizas. Recuerdo cuando don Libardo Serna y Julio Tabares, hacían trueque de pólizas por frisoles y arroz.
A don José Betancur le aplicaron una que pagó toda la vida. Pero “el frisolero” duró tanto, que a nadie le tocó nada, pues cuando murió don José, ya hacía mucho tiempo habían hecho lo mismo los citados agentes y las compañías Aliadas y Seguros Bolívar habían sido liquidadas.
“Para que tu familia no tenga problemas cuando te mueras”. “Porque tu muerto, que problemas vas a tener”. “Incluye gastos de entierro”. Mejor dicho a vivir tranquilo.
¡Tranquilo! La llamada diaria ¿vas a dejar perder esa póliza tan buena? Y que va a hacer la pobre señora con todos esos “buchichorriados”. Mija pero si pagué ayer. Y riposta: pero es que ya llevabas veintinueve días de vencido.
Después se apareció mi primo Care Nudo, con las novedosas pólizas en dólares. ! Pedía una botella de Aguardiente en el Bar Ganadero, cada que le delatábamos un presunto cliente. Fuimos informantes. Te las pagan, mejor dicho: ¡puros verdes para la viuda!
Después, la llamada de siempre: aprovecha a pagar hoy, que el dólar bajó. ¿y será que me toca esperar a que el dólar suba para estirar la pata?
La verdad, todas mis pólizas se han muerto primero que yo. Su póliza expiró. Es decir se murió. De una muerte muy dolorosa. Por inanición. Por no tener con que darles el sustento mensual. Me avisan de la Compañía.
¿Por qué si la póliza se muere, no me pagan el seguro a mí? 0 ¿es que tiene otro?
Y yo aquí dando lidia. No he tenido la oportunidad de morirme para ensayarlas. Para comprobar si es verdad todo lo que prometen.
Pero de todas maneras tienen sus ventajas. No me han dejado engordar. Por eso soy tan esbelto.
Volviendo a mi preocupación diaria. Por precaución estoy yendo a la oficina en la maleta de un taxi y entro por el ascensor del garaje, mientras me crece la barba y me traen de la USA un sombrerito y un vestido de los que usan los AMIS.
Pero vean como son las cosas. Al amigo que me referenció ya le mande celebrar, en agradecimiento, tres misas: de REQUIEM.
Y me empezó el síndrome del secuestrado. Estoy empezando a creer que mi vendedora es una vieja muy verraca y arriesgada: ¿ofrecerme un seguro de vida?
¡A mí! Que sólo me falta que me pongan los dos taponcitos de algodón en la nariz y me tiren al cajón.
Benicio Uribe E.
Julio 21 de 2011.